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Palabras, historia y contexto · 4 minutos de lectura

Qué significa enteógeno: palabras, historia y contexto

Una guía para entender de dónde viene la palabra enteógeno y qué matices la distinguen de psicoactivo y psicodélico.

Hongos y hojas se entrelazan ante un paisaje montañoso, atravesado por círculos translúcidos que sugieren distintas perspectivas.
Plantas, hongos y distintas formas de mirar.

Enteógeno es una palabra que usamos con frecuencia en Caapi para hablar de sustancias y de su relación con experiencias consideradas sagradas o espirituales. Puede aparecer en una conversación sobre plantas, hongos o prácticas rituales, y lleva consigo una pregunta: ¿qué significado tiene lo que una persona vive?

Al lado suelen aparecer otras dos palabras: psicoactivo y psicodélico. Cada una destaca algo diferente. Entenderlas nos ayuda a conversar con más precisión sobre los efectos, la experiencia y su contexto.

Una palabra moderna, una pregunta por el significado

En 1979, Carl A. P. Ruck, Jeremy Bigwood, Danny Staples, Jonathan Ott y R. Gordon Wasson publicaron un breve artículo titulado Entheogens. Propusieron un término que permitiera hablar del uso de sustancias en contextos religiosos y de experiencias de carácter sagrado, sin reducirlas a una alteración perceptiva. [1]

La construcción reúne entheos, que los autores relacionan con la idea de lo divino dentro, y una raíz vinculada con el devenir. Esa referencia expresa el enfoque de la palabra; no demuestra que una sustancia produzca una revelación ni obliga a interpretar una experiencia desde una creencia religiosa.

Los autores distinguieron un uso estricto, referido a sustancias vinculadas con ritos religiosos, y otro más amplio, que podía incluir sustancias naturales o sintéticas capaces de suscitar experiencias semejantes. Ese uso amplio incluye sustancias de distintos orígenes. El término no significa exclusivamente natural. [1]

Tres palabras que responden preguntas distintas

Psicoactivo es el término más amplio de esta comparación. Según la Organización Mundial de la Salud, describe sustancias que afectan procesos mentales como la percepción, la conciencia, el pensamiento o el estado de ánimo. Incluye, por ejemplo, alcohol y nicotina. Que algo sea psicoactivo no significa automáticamente que produzca dependencia. [2]

Psicodélico se utiliza para hablar de sustancias y experiencias que pueden modificar profundamente la percepción, las emociones y el sentido del yo. En investigación, la expresión psicodélicos clásicos suele referirse a sustancias como la psilocibina y el LSD, cuyos efectos implican principalmente determinados receptores de serotonina. [3]

Enteógeno pone el énfasis en la relación entre esas sustancias y una interpretación espiritual, religiosa o sagrada. Las palabras pueden coincidir al describir una situación, pero no son intercambiables en todos los casos.

Un ejemplo para orientarnos

Pensemos en tres preguntas sobre un mismo hongo: ¿qué sustancias contiene?, ¿qué cambios puede producir en la percepción?, ¿qué significado tiene dentro de una práctica concreta?

La primera invita a mirar su composición; la segunda, sus efectos; la tercera, sus relaciones con personas, relatos y formas de vida. Son preguntas que se complementan. Identificar una molécula aporta información valiosa, y comprender una práctica requiere conocer también a quienes participan en ella.

Para hablar de una comunidad específica harían falta sus voces y fuentes situadas. No podemos deducir sus creencias o prácticas a partir del nombre de una sustancia.

Lo que una palabra no garantiza

El interés por el significado de estas experiencias también aparece en la reflexión educativa. Kenneth Tupper ha explorado su relación con el asombro, el aprendizaje y las preguntas existenciales. Es una perspectiva de discusión, no una prueba de que cualquier experiencia enseñe o beneficie a quien la vive. [4]

También conviene distinguir el valor personal de una experiencia de la evidencia sobre un tratamiento. Los NIH señalan que los efectos pueden variar según la sustancia, la persona y el contexto, e incluir tanto sensaciones de conexión como miedo o confusión. Una denominación espiritual no elimina esa variabilidad. [3]

Abrir la conversación

Enteógeno puede ayudarnos a prestar atención a dimensiones que una descripción exclusivamente química deja fuera. Usarlo con cuidado también exige preguntar quién habla, desde qué contexto y qué está intentando expresar.

En Caapi queremos que estas palabras abran conversaciones y permitan reconocer diferencias. Podemos compartir una pregunta sin compartir una creencia, y escuchar una experiencia sin convertirla en una verdad universal.

¿La palabra enteógeno te resulta familiar o es nueva para ti?

Fuentes y lecturas

  1. Ruck y colaboradores (1979). Entheogens. Texto consultado en reproducción; ficha bibliográfica en PubMed. Ver ficha bibliográfica.
  2. Organización Mundial de la Salud. Drugs (psychoactive).
  3. National Institutes of Health. Psychedelic and Dissociative Drugs.
  4. Kenneth W. Tupper (2014). Entheogenic Education: Psychedelics as Tools of Wonder and Awe. MAPS Bulletin.

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