Ciencia y salud · 4 minutos de lectura
Psilocibina y párkinson: ¿qué revela un nuevo estudio sobre la inflamación?
Una investigación reciente ofrece pistas biológicas y una oportunidad para entender qué puede decirnos un análisis de sangre.

La psilocibina suele aparecer en conversaciones sobre percepción, emociones y los llamados hongos mágicos. Es una sustancia presente en ciertos hongos que el organismo transforma en psilocina, responsable de sus efectos psicoactivos. Su investigación clínica también abre preguntas sobre lo que ocurre en el cuerpo más allá de la experiencia subjetiva. [1]
Una noticia de DoubleBlind del 26 de octubre de 2026 nos llevó a una de esas preguntas: ¿qué pueden aportar las mediciones biológicas a la investigación de la psilocibina en personas con párkinson? [2]
El párkinson también afecta la vida emocional
Aunque solemos asociarlo con el temblor o la dificultad para moverse, el párkinson puede afectar el sueño, la salud mental y otras dimensiones de la vida cotidiana. La Organización Mundial de la Salud recuerda que la atención incluye medicamentos y rehabilitación para aliviar síntomas y mejorar el funcionamiento. También reconoce la necesidad de apoyar a familiares y cuidadores. [3]
Ese contexto ayuda a entender por qué se investigan nuevas formas de atender el malestar emocional que puede acompañar a la enfermedad. La pregunta por el bienestar de una persona incluye cómo se siente, cómo descansa y cómo participa en su vida diaria.
De un ensayo piloto a una nueva pregunta
En 2025, un equipo de la Universidad de California en San Francisco publicó un ensayo con 12 personas con párkinson leve o moderado y depresión o ansiedad. Recibieron psilocibina junto con psicoterapia, en un entorno supervisado. El objetivo principal era explorar la seguridad y la tolerabilidad. [4]
El nuevo análisis, publicado el 21 de octubre de 2026 en JAMA Psychiatry, examinó muestras de sangre de nueve de esos participantes. Encontró una disminución en un índice que combina cinco marcadores inflamatorios, incluso en la medición realizada un mes después de la segunda sesión. [5]
Otra proteína estudiada, GDF-15, relacionada con el estrés mitocondrial, disminuyó al día siguiente de las sesiones, pero la diferencia ya no fue estadísticamente significativa al mes. Las mediciones se realizaron en sangre; no observaron directamente la inflamación cerebral. [5]
Qué significa que cambie un biomarcador
Un biomarcador es una característica medible que informa sobre un proceso del organismo. Puede ayudar a seguir una respuesta biológica, pero su interpretación depende de qué se mide y para qué se utiliza. La FDA distingue estas señales de los resultados que muestran cómo se siente o funciona una persona. [6]
Pensemos en dos preguntas: «¿cambió un valor en el laboratorio?» y «¿la persona puede realizar con mayor facilidad una actividad importante para ella?». Ambas tienen valor, aunque requieren mediciones diferentes. Relacionarlas exige evidencia adicional.
Por eso, un cambio en un marcador no basta por sí solo para afirmar que un tratamiento mejora la calidad de vida o modifica el curso de una enfermedad. Para utilizarlo como sustituto de un beneficio clínico, esa relación debe estar respaldada por estudios adecuados. [6]
Lo que todavía necesitamos saber
El ensayo fue pequeño, sin grupo de control, y los participantes sabían qué recibían. Estas características dificultan separar el efecto de la sustancia del acompañamiento, las expectativas y otros cambios. En el trabajo original no se notificaron eventos adversos graves, pero sí ansiedad, náuseas y aumentos de presión arterial, entre otros efectos. [4]
La noticia invita a seguir investigando. También nos recuerda que descubrir una señal, explicar su mecanismo y demostrar un beneficio son tareas diferentes. Los estudios iniciales ayudan a formular mejores preguntas; su valor no depende de presentarlos como una respuesta definitiva.
Para quienes seguimos la investigación sobre enteógenos, aprender a reconocer esas diferencias permite conversar con más criterio. Podemos interesarnos por una posibilidad terapéutica sin convertirla en una recomendación de uso. Estos resultados no justifican sustituir tratamientos ni trasladar un protocolo clínico al consumo por cuenta propia.
¿Sabías que la investigación sobre psilocibina también estaba explorando el párkinson?
Fuentes y lecturas
- NCCIH. Psilocybin for Mental Health and Addiction: What You Need To Know. 2024-05
- DoubleBlind. Is Psilocybin a Treatment for Parkinson’s Disease?. 2026-10-26
- WHO. Parkinson disease. 2023-08-09
- Neuropsychopharmacology. Psilocybin therapy for mood dysfunction in Parkinson’s disease: an open-label pilot trial. 2025-04-09
- JAMA Psychiatry. Psilocybin and Inflammatory and Mitochondrial Stress Markers in Parkinson Disease: A Nonrandomized Clinical Trial. 2026-10-21
- FDA. Surrogate Endpoint Resources for Drug and Biologic Development
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